No quiero que la indiferencia y el silencio me enceguezcan ante la crueldad. No puedo permitir que la maldad sigue siendo parte de nuestra trágica historia y no nos remuerda la conciencia.
Siempre sostienen que ningún animal es tan cruel como lo es el ser humano.
En nuestra página vergonzosa de historias, hasta el mismo Estado nos hizo mucho daño, porque fue partícipe de un escandaloso hecho dramático que hasta hoy nos avergüenza. Desde el poder se urdió milimétricamente un plan siniestro, cruel y ruin como fue el canicidio más vergonzoso del planeta.
Muchos niños sensibilizados por la pérdida de sus mascotas llenaron las calles con carteles pidiendo respuesta y justicia. Sus lágrimas de llenas de dolor pero también de amor y vida, convocaron a la sociedad toda a protestar.
Esa página oscura de nuestra historia, también dejó algunos seguidores.
Hoy a la madrugada después de una larga y dolorosa agonía murió un pequeño perrito. Un golpe artero de un cruel sujeto le provocó una herida mortal en la cabeza. No conforme con su placer cruel lo dejó tirado agonizando en medio de los rayos del sol. Casi desvanecido, el pequeño perrito, y por propio instinto pudo alcanzar a cobijarse debajo de un árbol.
No pude apartar mi vista de esa imagen que refleja la obra de un enfermo de cobardía y crueldad.
Ese retrato de putrefacta vileza, interpela acerca de la crueldad, sobre el terror sobre el vicio inhumano de alguien que no tuvo ningún motivo para mostrar un mínimo de compasión.
Ese desprotegido perrito no debe ser una indefensa criatura; ese perrito tiene derechos nuestra ley tiene la obligación de protegerlos contra los actos de crueldad.
La ley Sarmiento es una norma nacional muy clara; ese perrito fue víctima de un delito, víctima de un acto de crueldad y ojalá las personas que puedan aportar algún dato no sean cruelmente indiferentes hasta convertirse en cómplices de ese macabro hecho .
Y recuerda:»todos los perros van al cielo porqué, a diferencia de las personas, los perros son buenos, leales y amables por naturaleza».(W. Angel)
Lic. Rolando Lucero Pacheco







